Reproducción asistida, ¿para quién?

Publicada en lanoticiaimparcial.com

En estos últimos días, una noticia ha llamado la atención de la gente: “Excluidas lesbianas y mujeres solas de la reproducción asistida pública”, “Las madres solteras cargan contra Mato por la ley de reproducción asistida”, “Mujeres solas y lesbianas, víctimas históricas de una ley ambigua”, titulares similares a estos se hacían eco en la prensa de nuestro país. Sanidad propone a las autonomías que el único criterio para realizar la reproducción asistida sea el de la infertilidad.

Para encabezar este tema trataré de comenzar por una pequeña introducción acerca de la reproducción asistida de una manera clara y procurando ser lo mas breve posible.

La reproducción asistida es el conjunto de técnicas o métodos biomédicos, que facilitan o sustituyen a los procesos naturales que se dan durante la reproducción, serie de métodos que ayudan a las parejas a tener un hijo propio. Puede ser llevado a cabo empleando distintos métodos:

* Inseminación artificial (IA), consiste en depositar una muestra de semen en el tracto reproductor femenino (vagina). Previamente para potenciar la capacidad de fertilización espermática, se realizan una serie de mejoras en el laboratorio con objeto de concentrar y vitalizar el semen. Es requisito necesario que la mujer tenga al menos una trompa uterina permeable.

* Fecundación in-vitro (FIV), Consiste en reproducir el proceso de fecundación que se produce de manera natural en el interior del cuerpo femenino, en un laboratorio especializado. Para ello se necesita tener en el laboratorio los ovocitos y los espermatozoides en un ambiente adecuado para conseguir la fecundación. Es preciso realizar un ciclo de estimulación ovárica para conseguir suficientes ovocitos y garantizar una buena transferencia embrionaria.

* Inyección intracitoplasmática (ICSI), Con la ayuda de una microinyección se consigue la introducción de un espermatozoide en el óvulo, para facilitar la fecundación. La ICSI es una medida auxiliar en el ámbito de la FIV, que se emplea en caso de que el semen del hombre sea de mala calidad, o después de un fallo de fertilización tras una FIV “clásica”. En tal caso, todas las fases son idénticas hasta la aspiración folicular. Los ovocitos deben ser liberados de las células que le rodean para determinar su estado de maduración ya que sólo algunas serán adecuadas para la microinyección. Empleando un microscopio especial, se toma un solo espermatozoide con una pipeta de microinyección y se introduce directamente en el óvulo, imita, por tanto, el procedimiento natural por el que el espermatozoide penetra en el óvulo.

Los requisitos para realizar una reproducción asistida son algunos como la confidencialidad entre los participantes del proceso, la confidencialidad también de los donantes, contactar con una clínica con su correspondiente licencia, las técnicas utilizadas deben estar aprobadas por la Comisión Nacional de Reproducción Humana Asistida, etc. El fin único de la producción de preembriones es para engendrar vida por medio de la reproducción asistida, generar vida, bonita frase, es llegado a este punto dónde yo me pregunto si las mujeres solas, o lesbianas no tienen derecho a regalarle la vida a una persona. En ninguno de los requisitos se nombra que uno de ellos sea que una mujer “necesite varón” para acceder a la posibilidad de la reproducción asistida pública, estas mujeres son una víctima más de leyes injustas que dan prioridad a una pareja convencional.

El Ministerio de Sanidad reserva solo los tratamientos para “parejas integradas por un hombre y una mujer” y siempre que haya problemas de fertilidad. Así lo recoge la propuesta que ha enviado el departamento de Ana Mato a las comunidades autónomas.

La normativa actual establece que la sanidad pública solo financia esta prestación cuando haya un diagnóstico de esterilidad o una “indicación clínica establecida”; cubriendo también así a mujeres solas o lesbianas dado que no podrían engendrar un hijo de la manera tradicional. ¿A qué se debe esta nueva modificación de la ley?, ¿nos encontramos frente a un caso de desacuerdos de ideologías políticas? ¿o es más bien un problema en las arcas del Estado?, ya que las comunidades que quieran ofrecer esta prestación a mujeres solas o lesbianas, podrán seguir haciéndolo, pero solo si demuestran que tendrán presupuesto suficiente para hacerlo, y esto en época de crisis no va a resultar sencillo.

De una forma “figurada”, las nuevas directrices tendrían el efecto de obligar a las mujeres que deseen ser madres solas o con otra mujer a practicar el sexo durante un año entero con un hombre para demostrar que son estériles y merecen el acceso al servicio.

Numerosas comunidades defienden que seguirán ofreciendo tratamiento, muchas personas han salido a la calle a demostrar su inconformidad respecto a esta ley, cientos de personas exigen la dimisión de Ana Mato en un “escrache feminista” ante Sanidad al grito de “Mato mata mis derechos”, “Nuestros derechos no se negocian” o “Vamos a quemar el Ministerio por machista y patriarcal”. Ahora te toca a ti, ¿cuál es tu opinión?

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